Celeste Ramirez y su experiencia en el taller de autoconocimiento
Experiencia comunitaria de Celeste Ramirez, a traves del Taller de Autoconocimiento en Morón
“Soy libre, asumo mis responsabilidades como la mujer que hoy en día soy y elijo las posibilidades que me va ofreciendo la vida. El camino recién empieza y hay mucho más por aprender. Pero ahora sé lo que quiero, que elijo y me siento libre y capaz de hacer y elegir todo aquello que me haga feliz.
Comenzó siendo algo que “tenía que hacer”, por el taller. Más allá de que quería hacerlo, sabía que iba a ser difícil para mí. Nunca tuve la afinidad por los chicos y era algo que costaba, relacionarme con ello, tener paciencia, aprender a jugar.
Al principio solo pude relacionarme con los más pequeños. Con ellos sí, desde un principio, me senté y empecé a ser uno más de ellos. De repente me veía saltando como conejito con ellos, bailando, etc.
Diferente fue con los más grandes. Me sentía observada y no sabía cómo llegar a ellos, especialmente con las chicas. Hasta que un día fuimos a sacarles piojos, ellas solas se acercaron. Jamás me hubiese imaginado que ellos nos iban a pedir a nosotros que lo hagamos, pero fue así. Menos me hubiese imaginado a mí en esa situación de profundo autoconocimiento, sacando piojos! Jaja! Pero fue genial. Ese día me solté, me divertí con los peques y empecé a conocer a los más grandes. Hermosas personitas, enormes corazones.
A partir de ese momento, yo quería ir siempre y cada vez que iba otro grupo, preguntaba por ellos. Ya después de esos momentos, ir al hogar de Morón era disfrute total, puro amor, diversión. Aprendí muchas cosas, pero mucho más es el amor que me llevo de ahí. Gracias a Cristina Sánchez por esta experiencia maravillosa que viví.”